El tatuaje es un arte milenario que ha acompañado a la humanidad a lo largo de la historia, desde las civilizaciones antiguas hasta la actualidad. Sus orígenes se remontan a culturas como la egipcia, la polinesia o la japonesa, donde cada símbolo, diseño y ubicación tenía un significado profundo: protección, identidad, estatus o conexión espiritual.
Con el tiempo, los tatuajes han evolucionado, adaptándose a tendencias, estilos y nuevas técnicas, pero su esencia sigue siendo la misma: contar historias y expresar quiénes somos. Hoy, tatuarse es tanto un acto de arte como de autoconocimiento, una forma de llevar la propia historia en la piel.
Cada trazo, cada línea y cada diseño es una herencia cultural que ha trascendido generaciones, y al tatuarnos participamos de esa historia viva, uniendo pasado, presente y futuro en una obra de arte personal.

